sábado, 15 de octubre de 2011

Taconazos hasta el sol

Se presentó como una de esas tardes robadas del mes de abril, como uno de esos poemas que hablaban de Madrid. Pero en una de esas llamadas en las que vas con el corazón en un puño y más de cien motivos... llegan un París con aguacero y un Venecia sin ti para alegrarte. La rubia platino y mi pelirroja. Una sonrisa en una agria tarde de sábado, un recodito de paz en este boulevard de sueños rotos.

Que las tardes con ellas son más amenas, y si nos acompaña Pereza ya no hay más...

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