Recuerdos. Recuerdos y fantasmas. En eso se basa últimamente y desde los últimos años mi vida. En la misma mierda que me atormenta cada vez que me siento bien. Y lo jodido no es eso, lo jodido de todo es lo que significa en mi vida cada vez que ocurre. El malestar que recorre cada parte de mi cuerpo, cada extensión de mí misma, el miedo, la inferioridad.... y el odio. Y nadie sabe lo que es eso, ¡joder! a veces ni yo misma sé porqué vuelve todo a mi una y otra vez.
Aunque claro que lo peor de todo no es cómo me sienta, si no como hago sentir a los demás, el desquicio, la impotencia, la desesperación. Porque yo no necesito que nadie me ayude, pero es mentira. Y me lleno de angustia, y lloro, y me ahogo en mis propias lágrimas. Pero lo peor llega cuando me acuesto, cuando me persiguen los sueños, mi propia conciencia, mis malos modos. Me persiguen el pasado y el presente juntos, me suplican que no cometa errores y yo ni les escucho. Y caigo, y fallo. Y una y otra vez.
Y la gente se cansa y se va, porque la gente siempre se marcha. Ya no aguantan mis llantos, ni mi carácter. Se hartan de mí, de mis manías, de mis malos hábitos. Siempre termina pasando los mismo: aparece la soledad como una jodida gata de ojos verdes que te llama como si te trajera algo bueno... Pero a mí la soledad me da demasiado miedo.
Nunca París se había despertado tan nublado, nunca Nueva York había tenido menos brillo. Hoy en Madrid la gente está demasiado distraída.

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