¿Lo único bueno de estos días? Pues está claro... Que el orgullo desaparece por un instante de nuestras vidas, y que por razones que aún no entiendo demasiado bien la gente como que es más generosa. Y ayuda, y lo decora todo y compra regalos. Es que como si todo el mundo fuera feliz. Y eso... eso no tiene precio.
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