Puede que haga demasiado frío afuera, que los ángeles no puedan volar. Que en estas noches haya más café que sueño, y que a nuestras espaldas se amontonen demasiadas ganas de volar. Y nos sobran libros, nos faltan horas y se nos amontonan las canciones. Diciembre es solo una foto en nuestras mesillas, y el calor del verano suena tan lejos que es sólo un rumor.
Y luego llega todo lo que deseamos todo lo que llevamos pidiendo, y nos asusta y nos queremos retirar haciendo el suicida. Ya no queremos volar y el frío está en nosotros.

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