Por mucho que me duela, por mucho que me cueste, estoy aprendiendo a vivir sin ti. A vivir sin las montañas rusas, sin los atascos, sin los días de invierno. Estoy aprendiendo a apreciar la soledad y a dormir sin unos brazos a mi alrededor.
Estoy aprendiendo a convivir conmigo misma, con mis recuerdos, con mi presente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario