Yo tenía demasiado miedo a volar, tú me enseñaste que el cielo tampoco quedaba tan lejos.
Di un salto, de esos que no cuestan y eh... creo que he vuelto a sentir el calor de cada sonrisa recibida, el amor de un abrazo. Yo que me perdí en un octubre demasiado anómalo, en una noche demasiado fría, en unos ojos que no me pertenecían.
ESE BAR QUE HACE ESQUINA CON LA CALLE MAYOR.
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