lunes, 7 de noviembre de 2011
We are just a memory
La fotografía. Se podría hacer un capítulo a parte para ella en mi vida. Revivir sensaciones, personas, lugares en una sola imagen era algo como mágico. Y me gustaba trasmitir magia. Fotografié aquel lugar donde nos besamos por primera vez. La sonrisa debajo de un pelo tan rojo que le quitaba luz al sol. La complicidad de unos ojos que se lo contaban todo. Fui capaz de captar el amor de unos padres, la magia de las playas asturianas. Vi una de esas puestas de sol en azoteas que te recuerdan que el verano acaba... y también la guardé en la tarjeta de memoria. Fotografié el paso del tiempo y sus consecuencias. Como una amistad empezaba, y como unas palabras cómplices se transformaron en un comienzo a tu lado, C. Le hice una no, si no mil fotos a sus ojos mágicos, a él, a su historia y la mía, la nuestra. Sin duda guardo con especial cariño la foto de mi abuela con su familia, la de todos mis primos... y sí, la hice yo. El día que cogí una cámara por primera vez sabía que sería para siempre, que aunque no tuviera ni la mejor cámara ni fuera la mejor fotógrafa aprendería a transmitir. Y hoy cada vez que veo alguna que otra foto recuerdo... y siento.
A mí la fotografía no me da solo un hobbie, si no una manera de almacenar millones de recuerdos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario