Todas esas canciones bailadas y cantadas hasta dejarnos la voz, todos esos amaneceres en compañía de las tres mejores sonrisas de todo Madrid y los desvelos provocados por un amor que ya creía marchito. Y es que tres meses dan demasiado de lo que hablar y sobre lo que pensar, demasiados recuerdos que ni siquiera las mil fotos que recubren mi pared pueden recoger.
Sentir el calor de la amistad, de rincones marchitos en playas inhóspitas que te hacen viajar más allá, de miradas fugaces en medio del ruido de la gente al marcharse.
Viajes al París del amor, de nuestro amor, ese en el que siempre creímos, el París de los años '50, el París de "Casablanca" se reflejó en mi objetivo tantas veces que creo que se ha quedado grabado en mi retina para siempre.
Ahora que pienso en todo lo vivido vuelven a mi mente los viejos acordes de todos los disco de rock de mi padre, de Cocaine y de un Eric Clapton que ha amenizado cada viaje de mi vida, de mi infancia.
Pero sobre todos los recuerdos de este veranos estás tú. Está ese nuevo principio en nuestras vida, que han vuelto a ser nuestras y de nadie más. El recuerdo de tus besos sobre los míos de nuevo haciendo desaparecer cada escalofrío que había en mi cuerpo.
Pero el último recuerdo es el más intenso, el mejor de todos.... El juntar todo lo que más quiero en un concierto, dejando que todo lo malo que había en nosotras se fuera, de bailar hasta que los pies dijeran basta, hasta que nuestra mente se evadiera de todo lo que nos rodeaba, hasta que el miedo se fuera por fin. El recuerdo de escuchar tu te quiero por encima de todo.

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